Del Proceso de Diseño a la Realidad

En un desarrollo inmobiliario, cuando el diseño arquitectónico se entiende desde un sentido estético, ético y social, significa estar del otro lado. Para Alberto J. Villar Watty, director general de la firma Villar Watty Arquitectos, tanto el diseño como el desarrollo tienen que ir vinculados para crear lo que él llama “integración contextual”.

“El diseño empieza justo en el momento en que estás parado en un lugar donde tienes que hacer algo, pues tienes que entender el contexto, qué hay a los alrededores, cómo y para dónde se mueve el Sol, la gente, los vehículos, el suelo… cómo vive la gente”, explica.

Comprender en dónde estamos parados para poder, en relación a eso, proponer una solución, es la premisa de cada proyecto desarrollado por la firma, donde destaca el gran valor que se puede aportar a un desarrollo inmobiliario a través del diseño.

“Estoy convencido de que las cosas las tenemos que hacer para un lugar y para una cultura específica. De repente, hace falta esa sensibilidad en los desarrollos sobre cómo puede esto generar una vida que atraiga gente y que termine siendo negocio, porque no está peleado uno con lo otro”.

Villar Watty Arquitectos CEO

Señaló que, a diferencia de otros países, en México, la construcción artesanal y el manejo de materiales tradicionales en diseños modernos siguen siendo aciertos que permiten mantener parte de la cultura nacional.

“Aquí todavía tienes artesanos que hacen una experimentación mucho más sensorial, en un clima muy amable, donde los espacios pueden ser muy abiertos”.

Villar Watty Arquitectos se fundó hace ocho años. Esta compañía nació de la visión y pasión de dos hermanos que ahora son socios. Alberto fue cautivado por el diseño desde niño, cuando descubrió la magia de transformar una hoja de papel en una imagen a través de líneas y trazos.

En esta aventura profesional, Alberto ha descubierto que lo que más disfruta es conceptualizar el proyecto, desde cómo se tiene que interactuar, hasta la experiencia que se va a ofrecer. “No solo es diseñar un edificio, sino la experiencia que va a disfrutar la gente que viva ahí”.

Y aunque para él todos los proyectos tienen un sello propio, siempre hay uno que guarda algo especial.

Villar Watty Arquitectos Casa en Atemajac

“En Atemajac de Brizuela hicimos una casa de piedra completamente, pues en esa zona hay bancos de piedras y artesanos que la saben trabajar muy bien. Bajo esa premisa, diseñamos una casa de campo que es, digamos, una expresión actual hecha con materiales de hace miles de años”.

Otro de los proyectos significativos para la firma ha sido Brasilia 10, cuya participación fue en el diseño del edificio que actualmente se construye en la colonia Providencia.

“Lo proyectamos para Grupo Idex, que es mucho más lógico en términos de cómo generar una modulación y cómo reacciona al mercado. Ha sido un éxito comercial”.

Egresado de la carrera de arquitectura por el ITESO y maestro en Arquitectura a Gran Escala, en Barcelona, Alberto y su hermano iniciaron el despacho construyendo y diseñando diversos proyectos habitacionales. Sin embargo, al paso del tiempo, decidieron enfocarse solo al diseño e involucrarse poco a poco en el sector inmobiliario.

Villar Watty Arquitectos Brasilia

De acuerdo con Alberto, entre los retos a los que se han enfrentado al estar participando en la industria inmobiliaria es hacer entender que la arquitectura y dicha industria pueden hablar el mismo lenguaje.

“Al fin y al cabo terminan siendo más exitosos los proyectos que ven el valor que agrega el diseño al desarrollo inmobiliario. El diseño es una necesidad que, si es bien interpretado, puede levantar proyectos de manera muy fuerte. Eso es algo en lo que muchos desarrolladores inmobiliarios escatiman”.

Dentro de los planes de Villar Watty Arquitectos está el estructurar para clientes específicos y para proyectos inmobiliarios que, aunque son más pragmáticos, siempre llevan la parte de la expresión.

“Una de las ventajas de nosotros es que entendemos la parte de los números y el desarrollo inmobiliario. Cuando hablas con algunos desarrolladores, te das cuenta de que se han topado con arquitectos cuya mentalidad es solo artística, pues no tienen la capacidad para entender números y costos”.

A lo largo de su carrera ha tenido la oportunidad de trabajar con importantes arquitectos tapatíos como Enrique Toussaint, Sergio Ortiz y Emilio Orendain, entre otros, quienes le enseñaron parte de lo que hoy le ha dado reconocimientos a nivel nacional e internacional.

Inspirado por el amor de sus hijas, Alberto es un arquitecto apasionado, creativo, pero sobre todo muy optimista, que ve en Guadalajara, su ciudad natal, un mundo de posibilidades para generar espacios que sumen experiencias a quienes los habiten.

Villar Watty Arquitectos Casa Provenza